LA OTRA

Los primeros años lloraba todos los días, no se diga cuando te veía entrar al cine o a hacer las compras del mercado con tu familia sonriendo como un flamante y perfecto marido. Habíamos decidido que aunque sea de vez en cuando y de contrabando. Pero ese día que me tocaba, cuando te ibas yo me quedaba acurrucada con mis lágrimas a veces toda la noche. Aunque decía que no me importaba, sin querer y queriendo me afectaban las ortodoxas reglas sociales. Parí sola y después sola iba a dejar a mi hija a la escuela, aunque fuera la más cara y prestigiosa. Nuestra niña que no tiene padre pero en realidad tiene uno muy responsable que le paga la escuela. Así lo acordamos tú y yo. ¿Con qué quieres que le salga ahora? Porque yo quería que durmiéramos juntos, hacerte comida, lavar su ropa, cuidar juntos a nuestros hijos, andar en el cine, en el parque y por todos los lugares de tu mano, a la vista de todos, quería invitar a mis suegros a tomar café, platicar con ellos, andar en cuanta fiesta de la familia. Ser la típica esposa en las juntas de la escuela, en las reuniones con mis amigas, y todo eso. Pero no, ¿pues cómo? si soy la otra.

Sí, puedo ir a ese viaje que me invitas a celebrar en privado nuestro aniversario, lo que serian nuestras bodas de plata. Ya 25 años de encuentros apresurados entre códigos y estándares elevados de confidencialidad. Súper profesional y experta para cuidar tu reputación. Como ventajas siempre he tenido la paz de no preocuparme en si me engañas, es algo que sé. Jamás he tenido la preocupación de un horario. Organizo mi tiempo y espacio en libertad, limpio, arreglo, acomodo como y cuando me da la gana. Me hice independiente y aprendí a tomar ventaja de pasar inadvertida. Aprendí a actuar para que nadie se preocupara de mí y encerrada como un fantasma me llené de libros y títulos. Cree varios blogs, cuando menos pensé ya era una influencer en Twitter, Instagram, Pinterest, y cuanta plataforma que se me pegara la gana. Empecé a vender mis libros virtuales y bajo seudónimo. Ahora mismo me llaman de una televisora porque les interesa uno de mis guiones.  Pero ahora que he superado las convenciones sociales, que disfruto ser la otra, ser madre soltera de una hija que está en Canadá porque así lo dispusiste cuando ella conoció a tu hija y se empezaron a hacer muy amigas. La extraño pero estoy tan orgullosa de ella.

Tú y yo hemos sido inteligentes y hemos hecho muy bien nuestro trabajo de mantener todo en secreto y bajo control como sombras aficionadas al amor. Ese ratito contigo allá cada vez ha sido una buena terapia que no nos caía mal a ninguno de los dos. Ahora no me salgas con que tu madre ya está muerta y tu esposa tiene cáncer terminal y que en cuanto se muera te quieres casar conmigo,  porque lo que estoy pensando es en dejar de serte fiel y convertirte en el otro.cropped-cropped-cropped-image.jpeg

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